10 tips para comprar marisco bueno

Llega la Semana Santa y el consumo de mariscos y pescados aumenta considerablemente. Como la demanda es mayor, a veces se pueden correr algunos riesgos, por ello te recomendamos algunos consejos para seguir a la hora de comprar marisco fresco ¡del bueno!:

  • Lo primero en lo que debemos fijarnos es en que estén en un lugar refrigerado o en una gruesa capa de hielo.
  • El marisco tiene que estar correctamente etiquetado en lugares donde su origen esté certificado y la trazabilidad asegurada.
  • Los crustáceos se deben comprar vivos, como el bogavante, la langosta, el centollo, el buey de mar o las nécoras…
  • Los percebes no tienen que estar arrugados. Hay que fijarse en que estén bien estirados.
  • Si lo que queremos es comprar moluscos también hay que comprarlos vivos y debemos de cerciorarnos que hayan pasado por un proceso de depuración.
  • Los moluscos de dos conchas (bilvalvos), como los mejillones, almejas y ostras, si los compramos vivos, deben estar cerradas o semicerradas. Deben abrirse las conchas al cocinarlos y si éstas no se abren, debemos eliminarlos.
  • Los moluscos cefalópodos, como la sepia, calamar, chipirón o pulpo, están frescos si su color oscila entre el blanco nacarado y el blanco rosado pálido y presentan un aspecto brillante. La carne tendrá una consistencia firme y al tacto ha de estar húmedo y suave.
  • En el caso de los refrigerados, como las gambas y langostinos, deben tener un aspecto brillante, que no se vean opacos. Además es importante fijarse en el color de la cabeza, si ves que está oscurecida puede ser señal de mal estado.
  • Estate atento/a, porque el marisco tienen que tener olor a mar. Si percibes un olor a amoníaco o algo similar, evita comprarlos.
  • La cabeza tiene que estar pegada al cuerpo y no a medio desprender. Es decir, el marisco tiene que estar entero.

¡Buen provecho!