Pimientos de Padrón, ¿por qué unos pican y otros no?

¿Quién puede resistirse a unos ricos pimientos de padrón? Es una de las tapas más conocidas que tenemos en España, específicamente de la región gallega. “Los pimientos de padrón unos pican y otros no”, y ahí está la gracia…, el no saber si el que te vas a comer va a picar o no, ya que no se distingue hasta que no lo pruebas.

Es curioso que los primeros pimientos de este tipo vinieron de México en el S. XVII, y allí todos picaban, y cuando se empezaron a cultivar en la aldea de Herbón (municipio de Padrón) por un grupo de monjes franciscanos, esto cambió y se decía que solo picaban uno de cada diez pimientos.

Esto se debe al tipo de riego y por las diferentes condiciones climatológicas. Los que están más exentos de agua y les da menos el sol normalmente conservan la capsaicina activa (compuesto que se encuentra de manera natural en los frutos, aunque en distintas proporciones), que es lo que hace que pique. Y es que la capsaicina es producida por la misma planta por cuestión de supervivencia, para evitar que los animales se coman sus frutos. Mientras, el resto de pimientos pueden ser tan suaves como cualquier pimiento verde.

Si pretendes distinguirlos antes de comerlo, va a ser tarea complicada, además se acabaría pronto el juego (je, je). Eso sí, muerde primero la puntita en vez de comerlo entero, por si te llevas la sorpresa y te tienes que poner a comer pan como loc@ para que se te pase. Lo que sí se dice es que los que pican son un poco más puntiagudos y tienen un color mate en crudo. Pero si es así, esto solo podría observarlo la persona que lo cocine.

En Círculo marisquería nunca puede faltar una ración o tapita de unos deliciosos Pimientos de Padrón.

¡Buen provecho!